¿EXISTE REALMENTE EL MAL DE OJO?


Existen muchas creencias sobre este tema, y hay quien opina que no existe, pero la verdad que la fuerza de la mente es bien poderosa y que las energías son capaces de mover lo inamovible. 
También es cierto que no todos podemos emplear nuestras energías para este menester, sino que hay que saber utilizarlo y sobre todo creer en ello.
El mal de ojo es conocido desde bien antiguo como el mal de brujas, ya que eran estas quienes, durante el medievo, achantaban a la urbe con maldiciones para conseguir sus propósitos o bien si eran contradecidas o timadas.
También se hizo muy popular en Rumanía y hoy en día sobre todo entre la etnia gitana, ya que se considera que la persona debe ser de raza y tener mucha fuerza para aplicarlo.
Particularmente la creencia o no del mal de ojo es más adjudicada a la forma inconsciente que aplicamos a nuestras energías en pos o en contra de alguien.
Por lo tanto no es que exista como tal, sino que nosotros mismos al estar negativos o al no tener un buen nivel energético abrimos una puerta donde cualquiera con una energía mayor y que nos estime mal, sea capaz de absorber la energía positiva que aún nos queda creándonos todo tipo de infortunios. Ya que según estemos eso atraeremos.
En una entrada anterior ya hablamos de los vampiros energéticos y de su comportamiento; pues bien en este caso son estas mismas personas u otras que por envidias, recelos, miedos propios quieren absorber tu energía positiva y vuelcan contra tí toda su negatividad.
Ante esto, ¿cómo podemos evitarlo?
Hay quien compra amuletos (manita de azabache, mano de fátima, ojos, cruz de caravaca..) según creencias y mitos, pero el truco o el remedio está en hacernos fuertes mentalmente. 
De la misma forma que el amuleto hace de placebo mental nosotros también podemos ser más positivos y no dejar esa puerta abierta.
Entonces… ¿los amuletos no sirven?
Sí, claro que sirven, pero porque con ellos nos creemos a salvo, porque consideramos que un pequeño objeto es capaz de rechazar esa energía negativa, ese… mal de ojo y así nos sentimos más fuertes, pero en realidad eres tú, quien confiando has cambiado tus energías y ahora al notarte a salvo, vas por la vida confiando que todo mejorará.
Lo dicho, el mal de ojo no es más que un desequilibrio energético en nuestro interior, si cambiamos eso… todo cambiará!! 

¡COMPARTIR!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.